14 sept 2008

8 de julio de 2006

Por Virginia

CRÓNICA DEL TALLER INFANTIL

LA BÚSQUEDA DEL TESORO.

Jamás imaginé que del cansancio del viernes irían a salir ideas que construirían tan buena actividad. Pensando y pensando, tratando de salir del paso (como hace algunos sábados lo venimos haciendo) se nos ocurrió ir al bosque. ¿Ir al bosque? ¿A qué? ¿Salir de la biblioteca? Sí, salimos a jugar al “Tesoro escondido”.

Algunas ideas colectivas del viernes a la nochecita y otras más individuales del sábado por la mañana terminaron convertidas en varias postas, pistas, adivinazas, acertijos que desparramamos como a la una de la tarde por la zona cercana al museo Nicolaza, Mercedes y yo. (Manu se perdió en el camino...) Entre pancheros, garrapiñeros, monumentos y árboles desparramamos papelitos que contenían desde adivinanzas hasta pavadas lindas, pasando por trabalenguas y más pavadas lindas... Se puede decir que aprovechamos verdaderamente el paisaje natural y urbano del bosque tanto, que ni los trabajadores del lugar se salvaron.

El tiempo corría (nos corría). Llegamos a la biblioteca (se había sumado Josefina en el camino). Luján y Sasha nos esperaban con un exigente reclamo: “Buenas noches” –nos dijeron, aludiendo a nuestra poco habitual llegada tarde. Es que ya eran más de las tres de la tarde. Ahí nomás nos organizamos. Manu se quedó con la leche y el resto salimos a buscar algunos pibes y pibas. En el camino sumamos veinte chicos (incluidas la visitas de Lucas, Camila y Yael) Los niños y niñas eran “llos de siempre”, ya se puede decir los de siempre, increíble, ¿no?

Pasamos por la biblioteca, juntamos el bidón con la leche, la bandera y empezamos a caminar. Apurados por el tiempo y la tormenta, emprendimos la aventura. El primer obstáculo: cruzar la 122. El segundo, atravesar 60 sin recibir la puteada de ningún automovilista. A los dos pudimos sortearlos, no sin que Nicolás y Agustín no dieran la nota. Los señoritos cruzaban corriendo como si de una gran hazaña se tratara. Las maestras ciruelas gritábamos y gritábamos.

Empezamos a caminar por el bosque y llegamos al museo. Ahí nos esperaba el garrapiñero. ¡Epa! ¿Qué pasó? No era el mismo de hoy. ¿Y ahora que hacemos? El garrapiñero anterior le había dejado el papelito a su reemplazante. La consigna fue: “La primera pista va a estar en el lugar más dulce de la zona” Oídas las palabras, la avalancha de niños se tiró sobre el señor garrapiñero. El magnífico vendedor de maníes acaramelados se re copó con la consigna e hizo que los chicos dieran vueltas y vueltas por las escalinatas del museo. Tantos pasos para adelante, tanto para atrás, otros tanto para adelante... Todos, absolutamente todos, bajaban y subían. Y la próxima pista, según el señor garrapiñero, estaría en algo marrón que parecía un gato pero no era. Esa era yo... ¡Miauuuuu! En el bolsillo de mi saco se encontraba la otra consigna. Buscar tantos bichos como triángulos había dibujados en el papel y después hacer tantos pasos hasta la otra consignas. Nuevamente todos corrieron desaforados a buscar bichos. Juntaron quince. Y ahora una adivinanza: “Andamos por el suelo, atadas y alertas; dormimos desatadas, con la boca abierta” Dentro de unas zapatillas apareció la otra consigna, que nos llevó a un pez que pegado en un monumento. Vale aclarar que la decisión de poner la consigna en el busto de Almafuerte y no en el del viejo de mierda de Vucetich (que le dio nombre a esa otra escuela de mierda) fue toda una decisión política, obvio. El pez tenia unos trabalenguas que los chicos debían leerles a la señora del puesto de panchos para que le diera la última pista. Acá se nos escapaba enojado Agustín a quien tuve que chusmearle dónde estaba el tesoro para que volviera. Ya sabemos lo que le gusta involucrarse en situaciones que demuestren su exclusividad. Manejar información de tamaña confidencialidad como la ubicación del ansiado tesoro era una de esas situaciones.

El tesoro, muy bien escondido desde hacía una hora, no tardó en ser hallado. Para cuando descubrimos el tesoro acaramelado ya estaba la leche y las galletitas esperándonos. Excelente jornada que disfrutamos tanto las “grandes” (en todos los sentidos de la palabra) y los chicos “grandes”. Para la vuelta ya teníamos la compañía masculina de Diego y su amigo.

Repartimos y comimos los tesoros escondidos, molestamos a los novios que dulcemente “chapaban” en la plaza y les cantamos la canción de la biblioteca, sacudiendo la bandera como tratando de abanicar tan calorosa situación.

Emprendimos el camino de regreso, no sin antes agradecer a la panchera y al señor garrapiñero. Bachicha fue el delegado oficial que con un apretón de manos le dio las gracias al señor. Como devolución éste último nos regaló un conflicto: Cinco paquetes de garrapiñadas para veinte pibes. No tengo que describir la situación originada, ¿no? Pero tuvo un buen resultado. Ninguno se quedó sin probar el regalo de nuestro nuevo amigo del museo.

Muy cansados pero contentos seguimos caminando. La lluvia supo esperarnos. Fuimos todos a la biblioteca y de ahí cada uno a su casa. Daiana y Nati fueron las últimas en marcharse y las privilegiadas que probaron los caramelos que quedaban. Para esto ya caía bastante agua. Otra vez la lluvia presente en una hermosa actividad lagunera.

1 de julio de 2006

Por Mercedes

La jornada de trabajo comenzó temprano. Cercanas las once de la mañana, la Colo, Anahi, Ailin y Jose abrieron la Biblioteca. Como siempre, llegué tarde, pero presiento que esa mañana hubo jornada de trabajo, ya que la Biblioteca estaba concurrida, y cuando quién relata llegó, Leo y el hermano de Florencia (no sé su nombre) estaban bajando una heladera. También se vio terminadas las tareas que el Chino y Gonza estuvieron realizando el viernes (“relleno del suelo”, tapa del pozo del baño, etc)

Jose, Ailin y yo nos dedicamos a ordenar y limpiar, la Colo y Anahi ensayaban con los nenes y nenas las obras de títeres y preparaban los últimos detalles para el gran estreno: le pusieron el pelo a la títere de Nicol, trataron de convencer a Junior que no abandone su papel en su obra “tic, tac” (al parecer tuvo exigencias de actuación un poco presionadas desde su casa), solucionaron los problemas de altura con el teatrito, etc… Pudimos observar el compromiso y entusiasmo de los chicos con las obras, ya que la ensayaron toda la mañana y algunos se habían estudiando la letra a la perfección.

Al mediodía almorzamos con la gente que estaba trabajando en el Galpón (Leo, Luz, el señor de bigotes y no me acuerdo quién más). Los chicos, exhaustos de tanto trabajo, también almorzaron con nosotros. Terminado el pollo y los duraznos, comenzamos a prepararnos para encarar la jornada de taller infantil.

De a poco fueron llegando Manuela, la Nico, Gonza y la Chiru. Estábamos todos contentos porque hacía un día espectacular: mucho sol y hasta calorcito; rogamos porque el clima se mantenga así hasta el domingo.

Este sábado estuvo destinado a ser un preparativo para el cumpleaños, así que todas las actividades estuvieron en función a eso: terminar la bandera, hacer el mural para el cumple y las tarjetitas de “souvenir” para nuestros invitados… Para esto necesitábamos algunos materiales (temperas, crayones, tijeras, plasticota) y los fuimos a buscar, en un acto de desconcierto, a Arguello II (creo que no se llama más así). Manuela, Ailin, Jose y yo emprendimos la búsqueda de la casa que queda detrás de la palmera. Al llegar a la palmera nos dimos cuenta que ninguna sabía dónde quedaba Arguello II; dimos un par de vueltas, preguntamos algunas personas y volvimos con la frente marchita. La Colo con saberes colorados, nos explicó donde era y fuimos en bici a buscar las cosas que el taller de fotos nos iba a pasar. Las cosas no estaban, así que con la frente marchita regresamos otra vez.

Al regresar estaban ya casi todos los chicos y trabajando en un desorden perfecto: por un lado estaban terminando de remarcar las letras de la bandera y pintándose las manos con témpera para imprimirlas en ella; por otro estaban dele recortar, pegar, elegir fotos para armar el mural-collage de ¡tres partes! que íbamos a colgar para el cumple. Nico, Camila, Agustin y demás estaban haciendo rancho aparte detrás de la Biblioteca; cada tanto se daban una vuelta, pegaban alguna pincelada y volvían a su espacio, donde el amor y el exhibicionismo están provocando mariposas en la panza en más de uno. Junior venía corriendo a contarnos que Nico y Camila se estaban dando besos ¡y en la boca! y nadie les decía nada. Era lógico, los demás estaban demasiado ocupados mirando el acto, llenos de curiosidad, ganas y diversión.

La canción de Juanito estuvo presente, cada tanto mientras trabajábamos sonaba a lo bajo y a lo alto en toda Biblio. La hora de la leche llegó y con ella la finalización de un más que satisfactorio día de trabajo. Todas nos fuimos con una sensación de placer y regocijo que la plasmamos en unos maravillosos pasos de gatos, chacareras y carnavalitos, que Berta nos enseñó, dando inicio al taller de folclore.

27 de mayo de 2006

Por Mercedes

Narración subjetiva de los aconteceres barriales en una tarde de sol sin nubes en Villa Argüello. (ja! mucho título para tan poca crónica)

Como siempre, llegué tarde. Pasé con éxito la primera emboscada de la tranquera; un caballo hacía piquete en el segundo acceso a la Biblioteca, le mandé ondas telepáticas para que se moviera... al rato comprendió y me dejó pasar. El caballo color de vaca que me cae simpático estaba amarrado a un árbol, lo salude y me guiño un ojo.

Luz, Eduardo y un chico que conozco su cara pero no su nombre estaban apoyados sobre esos palos de madera que todavía no sé para que sirven; habían terminado la jornada de construcción de la panadería (¿o fábrica de pastas?) y estaban charlando un rato.

Nuestros sexos opuestos estuvieron coordinando un encuentro de Jóvenes y Violencia[1] en el Olga Vázquez, así que las Juanitas al poder! llevamos adelante el taller: el trabajo del día consistió en recorrer el barrio y marcar los lugares donde había basura y factores contaminantes. Salieron de expedición: Nico(m), Vir, Ailin, Jose, Junior, Daiana, Lautaro, Nico, Camila y el bebe, la novia de Nico (h), y creo que un par más.

La Nico hizo un mapa gigante del barrio y con papel glacé fuimos recorriendo la zona y destacando los lugares en cuestión; por ejemplo, ubicamos YPF en el mapa, y le pusimos color negro muerte; la zanja que esta sobre ...... le pusimos color alerta rojo, y así sucesivamente. También llevamos unas libretitas donde fuimos escribiendo qué cosas contaminan el barrio. Ahí notamos que no diferencian muy bien entre lo que contamina y lo que no, para ellos todo lo que “ensucie” la calle es contaminante. Anotaron: pañales, latas, yerba, bolsas, botellas, caca, cáscaras de frutas, olor a perro muerto.... También hicimos un relevamiento fotográfico de los lugares que íbamos recorriendo y marcando en el mapa

Fuimos hasta la Placita de --- y ----, que es una tristeza. Los escasos juegos están rotos y esta muy sucia, ya que parece que se convirtió en una esquina donde se deposita la basura de todos. Cuando estábamos en la Placita se sumaron Camila, Yael, Brenda, Brisa, Saya y su gato. Mientras recorríamos la placita, comenzamos a charlar sobre quiénes tiraban la basura, por qué, quiénes se tenían que encargar de la recolección, etc. Algunos le echaban la culpa a los perros que rompían las bolsas, otros a los vecinos, otros que bueno...”si todos tiran la basura ahí”. Entre la dinámica habitual de trabajo fuimos conversando y tratamos de buscar soluciones como realizar carteles de prevención y advertencia y también escribirle una carta al intendente. Empezamos a pensar frases para los carteles de prevención: “cuidemos la placita así podemos jugar”; “vecino, cuide su barrio, no tire basura” y cosas por el estilo. Terminada la “expedición a la mugre”, volvimos a la biblioteca.

En la Biblioteca se agitaron los ánimos. Un grupo estaba adentro de la biblio transcribiendo a un papelógrafo lo recopilado en la expedición (qué cosas habíamos encontrando y en dónde). Los demás iban y venía corriendo, pegándose, gritando...hubo problemas de polleras, pantalones y bocas que hablan demás.

Tomamos la merienda a los tumbos, mientras pequeñas luchas campales se debatían a duelo: Nico vs Agustin; Agustín vs Camila; la novia de Nico vs todas la nenas, etc...si bien eran escenas violentas y los golpes un poco desmedidos, creo que en el fondo se estaban divirtiendo bastante; jugaban a llamar la atención de los otros y de nosotros, jugaban a que los retemos, jugaban a amigarse, a pelearse... sus piñas son una forma de comunicarse...diferente, pero significativa.

Luego de los veinte mil rounds, acompañamos a Camila y Yael a su casa y volvimos a las nuestras ya entrada la noche...

Pero...

... la noche se hizo extensa, entre tangos y milongas que nos embebieron la vida, el domingo apareció como si nada. Los detalles pornográficos de la madrugada están en la crónica que viene.



[1] no recuerdo el nombre original del encuentro.

20 de mayo de 2006

por Virginia


CRÓNICA DEL TALLER INFANTIL

Ese sábado habíamos quedado en juntarnos alrededor de las 13 hs en la biblioteca. Teníamos que terminar los esténciles para estampar las pecheras de los niños. La idea era darle el “remate” al taller de música que veníamos realizando desde el sábado anterior. Dos tareas importantes teníamos para ese día: construirle una nueva letra a la canción y decorar nuestras pecheras distintivas para presentarnos como grupo musiquero el domingo en la jornada cultural del club de Villa Argüello. Vale aclarar que la escritura de la nueva letra estaba pensada para el sábado anterior pero los tiempos y las situaciones no nos dieron para eso. Digo esto para seguir abonando a la idea de las inconmensurables distancias existente entre los papeles, (las ideas planificadas) y la práctica, (lo que verdaderamente ocurre en los frenéticos tiempos de las “marchas educativas”.)

Así que, silbando bajito, los juanitos fueron llegando. Ese día estuvimos: Nicolasa, Antulio, Gonzalo, Mercedes, Ailín, Manuela, yo y la debutante Josefina.

Después de una muy pedagógica discusión, presenciada por Agustín, sobre el orden las actividades del día (que las pecheras primero, que la letra después y al revés por que los chicos esto y porque nosotros lo otro...), decidimos comenzar haciendo las pecheras. Según los defensores de esta postura, los chicos estarían más calmos para la segunda etapa y, leche va leche viene, podríamos armar la letra de nuestra canción. Para la que se inclinaba por empezar con la letra, el cansancio de los chicos nos iba a jugar en contra a la hora de pensar y escribir una canción sobre el final de la jornada. Pero aflojó y aceptó, no muy convencida, la decisión de sus compañeros, a quienes les tiene mucha confianza, por cierto. Pero recuerden las palabras que supo pronunciar en una ocasión el benemérito Guillermo: “Hay que escribir, dejar constancia de las posiciones disidentes. ¿Quién sabe si alguna vez tendremos que volver a ellas?”[1]

Preparamos las pinturas en los vaporizadores mientras esperábamos que Eduardo nos trajera el esténcil con el motivo de Juanito Laguna. Llegó Eduardo con el papel para reproducir algunos esténciles que recortaríamos sobre placas radiográficas. Mientras Josefina se encargaba de esto, Manu preparaba pinturas, Gonzalo y Antulio pasaban lavandinas sobre las radiografías y marcaban con cañas el terreno infantil; Nico y yo salimos a buscar chicos y chicas por el barrio.

Media hora anduvo la caravana lagunera por las calles de Argüello y volvimos con diez pibes más o menos. Resolviendo conflictos, riendo, peleando... Nos estaban esperando para jugar al “nudo humano”, que de nudo poco tuvo y terminó en una ronda cantando una canción al son de la guitarra. Dos escenas estaban más allá de la ronda: al costado de la biblioteca, Gonzalo y Mercedes terminando, a los pedos, los esténciles junto a las visitas de agronomía mirando, todavía asustados, a estos locos que jugaron hasta que se cansaron. Y del otro lado, el “núcleo duro” (duro en dos sentidos, por lo difícil que resulta engancharlos en una actividad y porque, a pesar de lo anterior, proyectamos todas nuestras actividades y esperanzas en ellos): Daiana, Nico, Lautaro & Cía. que no querían acercarse a jugar.

Como no estaban los esténciles empezamos a escribir la canción. (Por errores técnicos, y no por total convencimiento de los talleristas, parece haberse concretado la idea disidente.)[2] El cadáver exquisito se transformó en un cuerpo viviente armado con pedazos de palabras que intentaban tener coherencia, rima, belleza (¿?) Así que adentros de la biblioteca unos escribíamos mientras otros esperaban afuera cantando. Cuando los de adentro salimos, el cadáver resucitó y no funcionó más, por lo que seguimos tratando de meter las palabras que habíamos llevado de disparadores (biblioteca, club, placita, barrio, Juanito Laguna, canchita...) en unas oraciones que dijeran algo de la manera más linda posible. Entonces en un afiche quedó escrito el hit del año que dice así:


A BIBLIOTCA ES MUY LNDA Y APRENDO A ESCRIBIR 2 veces

CUIDEMOS NUESTRO BARRIO Y LA PLACITA QUE LA ESQUINA ES PELIGROSA 2 veces


VILLA, VILLA ARGÜELLO ESTRIBILLO

VILLA, VILLA ARGÜELLO

JUANITO LAGUNA ES MUY LINDO Y NOS REIMOS MUCHO 2 veces

EN EL CLUB JUGAMOS A LA PELOTA EN LA CANCHITA 2 veces


Terminada la letra del puesto número 1 del ranking popular del 2006, nos hicieron señas de que los esténciles estaban listos. Entonces... ¡Al ataque! Soltamos instrumentos y nos abalanzamos sobre las pecheras que Anahí nos había cocido. Teníamos un poco más de 20 pecheritas, 2 esténciles de Juanito, un par de estrellitas y mariposas y 2 ó 3 vaporizadores. Empezamos probando, como siempre. Los primeros salían bastante feos hasta que implementamos la técnica de la esponja y, ahora sí, estaban buenísimas las pecheras. Logramos como un productivo de pecheras que íbamos colgando por ahí para que se secaran. Todo esto en un ambiente bastante agitado, paro no perder la costumbre. Es decir, volaban pecheras, esténciles, pinturas, esponjas y voces de: “¡Yo no tengo, a mí me falta....!” Creo que ese día pocos chicos se quedaron sin pechera. Eran más de 20 pibes. Pero los conflictos llegaron.... Parte del “núcleo duro” (Nico, Dai, Luciana & Cía.) empezaron a pelearse con algunas de las chicas, Brenda creo era una de ellas. Y salieron disparando con la letra de la canción. Antulio los corría y trataba de dialogar, mientras el resto de grupo observaba y tomaba la leche. Hablábamos sobre una posible solución del problema: No darle más importancia al asunto del que se merece, dejarlos que se vayan con la letra y ponernos a cantar. Cuando nos vieran cantando y jugando iban a acercarse solos. Parece gustarle muchos los desafíos a esos chicos. Y en eso son como nosotros... ¿No?



[1] Joda aparte, creo que no hubiéramos terminado de escribir la letra sobre el final del sábado y que las actividades que más esfuerzo intelectual requieren (porque escribir una canción no es nada fácil) hay que hacerlas primero. Pero se trata sólo de probar. Sabemos que el éxito de las actividades depende de muchísimos factores que va más allá de que los pibes estén o no cansados.

[2]¡¡¡ Otra joda...!!! (Aclaro para no herir sensibilidades y para salvarme de acusaciones sobre mi terca personalidad)

16 de mayo 2006

Por Antulio


Taller infantil Juanito Laguna.

Temprano estuvimos por la biblioteca. El día anterior habíamos quedado con los cumpas del movimiento que almorzaríamos con ellos, para después salir a dar una vuelta por el barrio, ir a la casa de los chicos, conversar con los adultos que viven con ellos/as. En la planificación del día anterior veíamos que teníamos dos deudas: por un lado esta de tejer una relación con quienes comparten el día a día con los chicos, y a su vez, terminar de redondear el grupo de chicos/as con el que queremos focalizar y centralizar el trabajo. El vueltín tuvo frutos porque logramos que un grupito de veinte, todos con alguna participación previa, pasen la tarde en el taller.

Estaría bueno acá poner la lista de los chicos/as.

La propuesta de la jornada era preparar una canción para el cumpleaños del club Villa Arguello, que lo van a festejar el domingo 21 de mayo. Participaríamos como taller infantil pero dentro de la estrategia general de la organización J. L y del MTD de volver a ganar un lugar en ese espacio comunitario. Eso es construir poder popular en el territorio, es decir, ir ganando consenso entre la gente del barrio, que vean lo que hacemos, que estuvo mal que en su momento nos hayan echado, que somos una organización, que nos referenciamos en el F.P.D.S; que queremos que las cosas se hagan de otra forma, que si nos cierran las puertas de las instituciones, en este caso el club, no nos vamos a quedar quietos, que somos hormiguitas como era el Pocho Leprati, y vamos a construir otros lugares para seguir haciendo lo que pensamos, pero que igual no resignamos esos lugares, sino que vemos antes en que condiciones podemos trabajar en ellos, que si podemos tener vos y voto sobre lo que allí sucede; que si mandan los que realmente laburan, si no hay cargos burocráticos, ni miserables jerquias, si se toma al club como un lugar del barrio, que responde a esa base, y no al municipio, y se tiene la vocación que sea un espacio desde donde organizarse para trasformar la historia... si eso sucede ahí estaremos... y quienes nos convocaron a participar del club sabían que pensábamos eso cuando fueron a buscarnos para dar una mano en levantarlo y librarlo de las garras de los rapiñeros de siempre, que son los mismos que en su momento nos echaron. Nada, una nota al pie que quedó en medio del párrafo.

Primer momento. La recepción de los chicos/as. El Juego.

Comenzamos con un juego que nos pasaron los cumpas de TyM la semana pasada en el encuentro de talleristas. Creo que lo llamaban Twister, pero nosotros lo nombramos tornado, o huracán, que es la traducción obviamente. Consistía en una superficie de cuadrados de colores, hechos con cartulina, donde los chicos iban a apoyar manos, codos, rodillas, o pieses, según surja de las indicaciones. Esta se daban por sorteo. Un grupito sacaba de una bolsa un papel: pie izquierdo; de otra bolsa, cartón rojo. Los participantes de esa vuelta, no más de cuatro, estiraban las diminutas extremidades a diestra, y siniestra, si era a la izquierda, como dice el ministro sheriff. Resumiendo vimos que el juego no funcionaba, o porque no la teníamos clara, o porque no era una buena idea; el redactor se inclina por la segunda.

Segundo momento. La presentación de la actividad y las consignas. A trabajar.

A toque de palmas largamos el cambio de rumbo, todos corrimos a biblioteca. El pulso del día sería a pura percusión, y golpes, musicales y de los otros, que también son “formas de expresión” del ánimo de los chicos/as.

En la mesa de tablón, que estaba armada afuera, volcamos todos los materiales que habíamos llevado para armar los instrumentos musicales: chapitas de cerveza, que recolectaron las Juanitas en la fiesta de la noche anterior, de la que no se veía ni un rastro en los semblantes, lo que habla muy bien de la responsabilidad, aunque la voz de la Colo sonaba algo áspera, y no pudo tirar en el ensayo final esos agudos que la caracterizan.

Vasos de plástico, arroz, alambre, cañas, tachos de plástico, serrucho... un montón de cosas había en la mesa, y aunque costó un poco algunos instrumentos armaron, sobre todo sonajeros y maracas, y porsupus bombos que hicieron sonar métricamente. Lo que realmente tuvo color musical y armónico fue la percusión sobre la biblioteca. No pudimos evitar la separación en bandos por género. Las niñas se amotinaron dentro de la biblio y los varoncitos afuera que no se resignaron a la indiferencia de ellas, e hicieron lo posible por mostrarse. Igualmente con el grupo de chicas pudimos, más o menos, practicar la canción que les propusimos. La letra de “Vienes y te vas” la copiamos en un papelógrafo, para que todas la vean, y acompañadas por la hermana de Manuela en guitarra y Antulio en su manejo excepcional de la quena, pudimos hacer que la canten. Originalmente la idea era que elijan una melodía conocida entre varias que íbamos a escuchar y que luego escriban una letra propia, pero eso no sucedió. En esto se ve la distancia entre la planificación y lo que sucede después en la práctica. A veces todo queda a medias, por no decir que eso es casi una regla, y no una excepción.

Así llegamos al momento de juntarlos a todos y tocar la canción con los instrumentos hechos por ellos. En dos vueltas del tema se desató el enfrentamiento entre los bandos que marcaron la dinámica de la tarde. Riñas, agresiones verbales y batalla de arena hicieron imposible seguir.

Tercer momento. La merienda, un momento oportuno para el diálogo.

Largamos la merienda para bajar los decibeles, las chicas tomaron la leche adentro del galpón y los chicos afuera. Quisimos mediar en el conflicto apelando al diálogo, y promoviendo las disculpas entre las partes. Otra vez el debate de los límites, la extorsión de de los adultos que nos hacemos los ofendidos y decimos que así nos vamos, y todos volvemos a nuestras casas, etc. Lo de siempre. Logramos una tregua y propusimos un ensayo general final. Algo salió pero costó que se engancharan todos, habían pasado muchas cosas como para pedir un cierre a toda orquesta. La música es el lenguaje universal por excelencia, que suele producir situaciones de comunicación increíbles, pero hay otros factores que condicionan la magia del arte, cuales son, aunque algunos caen de maduros, es lo que hay que empezar a descifrar.

8 de abril 2006

por Manuela

si, se me hizo un poco tarde... pero está hecho en dos partes (creo que va a ser larguísimo, aguántense o no lo lean), al día siguiente del taller anoté lo más importante que quería desarrollar y esto viene a ser el relleno de todos esos títulos (de una no me salía poner en palabras todo lo que había pasado en la biblio).


Crónica del taller infantil del 8 de abril de 2006

(vamos a ver si me sale)


Llegamos al barrio más o menos como a las dos de la tarde (el día anterior una patota había tomado el centro social y cultural Olga Vazquez así que algunos compañeros estaban haciendo el aguante afuera), se complicó el camino llevando los carteles en las bicis porque se nos volaban y a mi se me cayeron un par de veces...

Vir ya estaba en la biblio y también Nicolás y Agustin que llegaron una hora antes con toda la ansiedad y espectativa por los carteles raros que habíamos traído. Preparamos el material didáctico, la "cinta" para la película a la que le iban a pegar fotos, dibujar, escribir, pegar cartelitos. Para el cine o la tele gigante usamos una caja grande, afiches, papeles de colores, tapitas, plasticola, cinta adhesiva, lápices de colores y demás...

Elegimos el cuento, terminamos de definir algunas cosas, por ejemplo cómo tratabamos el tema de las normas de convivencia, si a través del cuento o charlandoló con los chicos. Decidimos charlarlo con los chicos y escribirlo en un papelógrafo o en el pizarrón.

Los chicos llegaron puntuales, no se bien cuántos eran pero faltaron los de más allá de la placita (que son lo más grandecitos también). Estaban todos como ¿exaltados? no se si era por el reencuentro, la vuelta a la biblio o siempre es así, la Nico me confirmó la segunda hipótesis ... A mi me daba la sensación que estaban volviendo a reconocer los lugares, los espacios... Algunos muebles estaban cambiados de lugar, la biblio estaba toda ordenadita y limpia porque el día anterior Antulio, Nico, Alicia y otros compañeros del MTD (todavía no me se los nombres) habían estado trabajando en eso...

Les preguntamos a los chicos cómo la veían, si les parecía que así quedaba mejor y qué podíamos hacer para que siempre estuviera así, cómo la podíamos cuidar, etc ... no nos dieron mucha bola, cuando todos sabíamos que la respuesta obvia a la pregunta era ¡Sí! ellos decían: ¡Nooo!. Me parece que se engancharon un poquito más cuando iban pasando de a uno a escribir en el papelografo alguna cosa, pero creo que en realidad el que se concentraba en eso era el que escribía y el resto seguía en la suya... También creo que en una de las reuniones del viernes habíamos hablado de comentarles el tema de los útiles, de charlar con ellos que no nos lo regalaban, que eran de todos y los teníamos que cuidar pero no pudimos o no nos salió o nos olvidamos... En el papelógrafo quedaron escritos unos timidos: dejarla ordenada, ciudarla, limpiarla y no me acuerdo qué más... Nos desalentamos un poco, creo que fue compartido el miedo a no poder hacer la actividad, a que no les interese en absoluto...

Se armaron dos grupos, el criterio establecido por nosotros había sido mayores de ocho en un grupo, menores en otro, pero el de los chicos no fue el mismo y los grupos medio que se armaron por el interés que despertaba cada tarea... quedo un grupo de chicas (todas de más de 8) y un varon (Lucas el más grande) con Lauti, Yael de a ratos, y el otro Lucas de a ratos también en el grupo de la película; y Nico, Agustín y otro nenes (que no me acuerdo) en el del armado de la tele gigante.

En el de la película, la Nico leyó un cuento y los chicos la escucharon pero cuando preguntamos parecía que no le habían prestado mucha atención o que no lo habían entendido y no salió relacionarlo con lo del 24. Otra vez el desaliento. Les empezamos a preguntar por el golpe, si sabian algo del 24 de marzo, si se daban cuenta de qué se trataban los afiches que habíamos traído. Y de a poquito, muy de a poquito empezaron a caer algunas gotitas y se largó la lluvia de palabras y preguntas y cosas que se acordaban... sus saberes... Les propusimos (con todo eso que sabían) armar como una película con las fotos que teníamos, los cartelitos, los lápices. Se coparon y estuvo muy bueno porque mirando las fotos, los recortes se empezaban a acordar de otras cosas, relacionaban, hacían preguntas... quisieron empezar por una imágen de una marcha del 24 multitudinaria, y solos se pusieron a leer lo que decía en el copete. Decía algo de recordar, entonces salió la discusion de si era bueno o malo recordar. Al principio dijeron que era malo casi al unísono, porque (me daba la sensación) que lo relacionaban con la sensación fea que te da acordarte de algo que no te gusta. Les hacíamos preguntas sobre el tema pero a Vir se le ocurrió algo buenisimo: ¿Qué pasaría si vamos caminando un día y nos caemos en un pozo, nos golpeamos mucho y nos olvidamos de todo, al otro día salimos a caminar y no nos acordamos que está el pozo ahí...? Entonces, ¿es bueno o malo recordar? se quedaron pensando un ratito y dijeron: no, es bueno recordar... y escribieron "es bueno recordar para que no nos vuelva a pasar lo mismo". Después a esa misma imágen la contrastamos con una imagen de las madres en la plaza en el 78, les preguntamos qué hubiera pasado si nadie hubiera salido, si nadie se animaba... Contaron quienes eran las Madres, quienes las abuelas, había nenas (Dai era la más impresionada con el tema) que hablaban mucho del robo de bebes, tratamos de acercarnos al tema de la identidad pero nos dabamos cuenta que era muy complejo y no sabíamos bien cómo abordarlo...Les propusimos que pensaramos qué pasaría con nosotros si todo eso que estabamos haciendo lo hacíamos en la época de los militares, entonces también se quedaron pensando y dijeron que nos meterían presos porque Lucas sabía que más de tres juntos no se podía estar reunidos. Fue bastante curioso (por ponerle algun adjetivo) cuando les preguntamos ¿a quienes desaparecían? porque salieron respuestas como: "a todos", ¿a todos? deciamos nosotros pero entonces serian mucho mas de 30 mil los desaparecidos, "a los buenos", "a las embarazadas" (dijo Dai). Y ahí nos quedamos mirandonos un rato sin saber bien cómo seguir... pero alguien encontró el cartelito que decía "prohibido pensar distinto" entonces no se quién preguntó si Videla (al que reconocían bien, sobre el que discutieron si en la foto tachaban la cara o la marcaban con un círculo para que todos se acordaran de el) quería que todos piensen como el o si dejaba que algunos pensaran distinto. Ahí dijeron que los militares querian que todos piensen como ellos, y que a los que no pensaban igual los desaparecian. Miramos las fotos de la quema de libros y les preguntamos si esos libros pensarian igual o distinto que Videla. Otra cosa que me parece significativa es que de los chicos salió preguntarle a Ali qué se acordaba ella, porque sacaron las cuentas y tenia más de 30 años. Ella ni se lo esperaba y medio que estaba emocionada, primero dijo que ella no tenia nada que decir, que era muy chiquita, pero después contó que lo que se acordaba era que ella iba caminando de la mano del papá y que no los dejaban quedarse parados en las esquinas... Me parece que fue muy grafico como tambien el que no tuviera ningun recuerdo de una plaza cuando era chiquita. Mer trajo una grabadora, Dai registraba hacía algunas preguntas, prestaba más atención a algunos diálogos, a veces jugaba y no dejaba escuchar... Creo que de las cosas más lindas de esa actividad fue el que todos participaron, hasta las nenas que parecían más tímidas y que pudimos ir viendo cómo iban elaborando algunas ideas que las plasmaban en el papel de la pelicula. Los cartelitos y las fotos ayudaron muchisimo...

Entraban los nenes, Lucas a llevarnos de la mano para que admiremos el hermoso televisor que habían hecho. Buenisima la idea, los chicos se mas revoltosos se re coparon, el televisor quedó espectacular, a todos les llamaba la atención. Sil leyó desde adentro el cuento "un elefante ocupa mucho espacio" y por lo que dijeron los otros compañeros hubo record de silencio, creo que era una imagen fuerte esa. De cualquier modo al final hablamos de evitar hacer que lean ellos cuando no la han practicado, los chicos se aburrieron y los revoltosos hicieron de las suyas y sumaron más secuaces...

Despues se pasó la pelicula, Dai contaba lo que leía, Ani también y Lucas participaba desde la silla, estuvo bueno que seguimos haciendo algunas preguntas nosotras para que ellos pudieran dar cuenta del proceso o de algunas discusiones que habiamos tenido con respecto a la cinta y buenísimo fue que Antulio y Gonzalo tambien preguntaran porque salieron cosas distintas, como por ejemplo pudieron definir qué era el golpe de estado, que era una palabra que antes habian mencionado pero que no podian explicar el significado.

Terminamos y a todos nos salió darnos la mano porque estabamos felices del resultado... Despues en el momento de la leche Lucas tambien manifesto su alegria por el trabajo realizado y preguntó si eso lo iba a ver otra gente. Vinieron algunas nenas para que les ayudaramos con los deberes y Lucas tambien sacó los suyos, al principio no había querido hacer otra cosa.

Después fue un desbande de los nenes, los revoltosos Nico, Agus y Lauti se agarraron algunas carpetas, cuadernos y útiles, después otros varios quisieron hacer lo mismo pero no hubo una respuesta firme todos nosotros con respecto a esto. Todos hicimos alguna accion pero solos y de cualquier modo los revoltosos se llevaron las cosas que nos mostraban desde las montañitas y tiraban piedras... Alicia que les metia miedo con contarles a las madres los sacaba corriendo.... en fin... otra vez el tema de los limites.

Después nos juntamos nosotros, hicimos una pequeña evaluación de lo que había sido el taller y creo que todos estabamos muy contentos, se habló de lo bueno que había estado lo del televisor y esa actividad para los revoltosos, nos preguntamos si siempre habría que darle ese tipo de actividades o cómo engancharlos con otra en la que podamos pensar, reflexionar juntos...